Reconocer estos patrones a tiempo es el primer paso. Si identificas tres o más de estas conductas, considera pedir orientación profesional.
Superas recurrentemente el presupuesto que fijaste antes de jugar.
Sigues jugando para «recuperar» dinero perdido, incrementando las apuestas.
Mientes a familiares o amigos sobre cuánto tiempo o dinero dedicas.
El trabajo, los estudios o las relaciones se ven afectados por las sesiones de juego.
Sientes ansiedad, inquietud o mal humor cuando intentas dejar de apostar.
Recurres a préstamos, tarjetas de crédito o familiares para financiar apuestas.
Requieres cantidades cada vez mayores para sentir la misma emoción (tolerancia).
Has intentado dejar o reducir el juego varias veces sin éxito duradero.
Usas las apuestas para evadir tristeza, estrés, aburrimiento o problemas personales.
Este sitio contiene información sobre casinos y apuestas destinada a adultos mayores de 18 años.
Confirma tu edad para continuar.